Los caballos de Isabel

Decir la muerte, testimoniar su presencia indeleble en el flujo mismo de la vida: esa parece ser la constante obsesión a la que se pliega, con insistencia lúcida, la poesía de Marcelo Dughetti.
Para testimoniarla, Dughetti pone a circular en sus poemas una simbología que varía conforme sus diferentes libros. En Donde cayó esta muerta es un pozo; en El monte de los árboles sogueros, un bosque que provee las sogas con las que se ahorcan los miembros de una comunidad innominada; en Los caballos de Isabel, un pájaro que la imaginación de una niña alumbra para exorcizar los demonios que se han apoderado del orbe familiar.
En la poesía de Dughetti, la muerte aparece como una experiencia extrema que enfrenta al lenguaje con sus límites y que sólo puede nombrarse al sesgo, con el recurso tropológico de una serie de figuras que provienen de la memoria cultural de la humanidad y tienen su asidero en el origen inmemorial del inconsciente colectivo.
Los caballos de Isabel es un libro confesional e intimista, fundamental en el nuevo escenario de la poesía actual.


